Capitulo 2: Pueblo Xento
Pueblo Xento
Un pueblo pequeño con no más de 100 habitantes, a pesar de las cercanías de la Montaña Infinitas han logrado sobrevivir por su pasada gloria ya que eran un pueblo donde cada mercenario, pasaba para descansar y aventurarse a las Montañas, llegando a ser un pueblo bastante rico, pero solo quedaban algunas casas e infraestructura de aquella gloria, pero eso no evitaba que pudiera verse prospera y sana.
El pueblo estaba ubicado en un gran pozo donde cubría miles de metros cuadrados a lo largo.
— ¡Bienvenido hermano! — De lejos se podía escuchar una voz dulce y confortante.
No hacía voltear para saber quién era, pero mirando hacia la voz, se podía observar a un niño de aproximadamente 7 años con una sonrisa deslumbrante, traía sus ropas desgastadas de lo usado que estaban, pero eso no evitaba que su sonrisa fuera rebatada.
— Pronto pasare el umbral de mi capacidad máxima de mana y superare la de un mago básico aunque no se ningún hechizo de magia modesta, tendré más mana para poder utilizar el hechizo de transformación, a pesar que es el único que sé, puede ayudarme a soportar la carga de la técnica que encontré en la expedición y claro podré comprarle un cambio de ropa y equipamiento a Alfredo que está creciendo muy rápido, sin hablar de tener más opciones al momento de encargarme de esos nobles, con solo desprender mi aura podre evitar muchos
problemas— pensando en tantas cosas a futuro, pero sin permitir que se filtrara con la sonrisa que demostraba afuera.
— Como has estado Fredo parece que cada vez estás más saludable. —
Tocando su cabeza para saludarlo, aunque lo estaba despeinando, no pareciera que Fredo le importara, en cambio se miraba feliz.
— Por supuesto, si quiero convertirme en un guerrero, debo tener un buen cuerpo y tú siempre me dices que los cimientos son los más importantes. — Con una sonrisa que deslumbraría a cualquier mal y su cara de orgullo como si fuera hecho la tarea, Fredo mira a Fanton con unos ojos que te dan ganas de protegerlos. Si es por eso por lo que hago esto, tengo que defender esa sonrisa, no, no solo la de él, si no, la de todos en el pueblo.
— AJAJAJ, muy bien algún día serás un gran guerrero y espero poder tener una batalla contra el gran guerrero Fredo. —
Levantando su mano para acariciar la cabeza, con una sonrisa.
— Por supuesto dalo por hecho. —
A lo lejos se escuchaba una mujer gritando.
—¡Fredo donde estás, es hora de cenar! —
— Hermano tengo que irme, debes de ayudarme a entrenar antes de que te vallas de nuevo, ¿está claro? —
— Por supuesto, ve que tú mamá te espera. —
Corriendo hacia donde se encontraba su mamá para poder ir a cenar con su familia. Fanton mirando el cielo azul y algunos pájaros volando por encima del pueblo, se aventuró al centro del pueblo.
Fanton caminaba por el centro del pueblo, observando las casas de madera que se
apiñaban a ambos lados. Las casas eran pequeñas y humildes, pero estaban bien
cuidadas. Sus techos de madera, algunas estaban cubiertos de musgo. De repente,
escuchó que lo llamaban por su nombre.
—¡Fanton, bienvenido de vuelta! ¡Ven para acá que te doy un poco de leche y pan! —
— Gracias, señora Luten, pero ya he comido. —
—¿Y cuándo vas a venir a cazar jabalís con nosotros? —
— Pronto, les avisaré. —
Todo el mundo conocía a Fanton. Quien no lo conociera, era porque no era de ese
pueblo. Era uno de los principales pilares del lugar, y todos estaban agradecidos por su ayuda, ya que Fanton era el escolta que hacía que pudieran llegar sanos y salvo para vender toda su mercancía a la ciudad cercana, pero normalmente le gusta ir solo pero cuando toca ir a vender grandes cantidades, Fanton se asegura de siempre ir.
En un momento dado, Fanton chocó con un par de niños que estaban jugando a las espadas. Al ver esto, se detuvo a jugar con ellos.
Durante un rato, Fanton se olvidó de sus preocupaciones y se divirtió como un niño. Sin embargo, pronto volvió a la realidad y siguió su camino.
Alzando la mano, se despidió de los niños. Su deseo de vivir sin preocupaciones había vuelto a resurgir, pero sabía que no podía hacerlo. Tenía que ayudar a los pueblerinos que eran su familia logrando ser más fuerte.
Una viejita se encontraba mirando aquel niño salir de la multitud del pueblo
— Quien pensara que aquel niño que se encontraba llorando en un barril, ahora sea el pilar de este pueblo, espero que los cielos le tengan algo mejor que quedarse estancado aquí. —
Sin darle más vueltas al asunto, agacha su mirada para volver a dormir. Saliendo del centro del pueblo se dirigió al sur del pueblo un poco alejado, donde se
encontraba una cabaña destrozada.
Mirando por encima de su cabeza miraba como el sol se estaba yendo, y el entorno se sentía mas frio y la poca luz, que se encontraba desaparecía.
Después de caminar un poco y que el sol fuera remplazado por la luna, se encontró enfrente de una puerta que puerta era un piropo para la semejante madera que tapaba la entrada de aquella cabaña destrozada.
Fanton con un suspiro de anhelo y de recuerdos, retiro la madera y entro a la caballa. Adentro se miraban las paredes y techo con agujeros, al pisar se escuchaba las maderas crujir, pero eso no evitaba de la cara de tranquilidad de Fanton al llegar
— Por fin estoy en casa, debería de ver el botín esta vez. —
Después de desparramarlas en la mesa se pudieron observar los materiales conseguido en la tienda de ToT y de las afueras de las mazmorras
— Bueno después de la reducción de materiales al final solo tengo 3 pociones de mana, algunas monedas por la venta de comida, una espada usada para Fredo, 2 runas modestas de nivel bajo y herramientas para la granja. —
Clasificando las cosas que había traído, separo lo que iba necesitar y lo demás lo guardo en la bolsa que había traído.
Tomando una Runa que había dejado en la mesa.
— Bueno debería de comenzar a meditar un poco. —
Sacando una de las runas que tenía en la mesa, siendo de una forma pentagonal pareciendo una piedra normal solo que la diferencia era que desprendía un color un poco deslumbrante como si se tratara de una mini antorcha.
— Bueno comencemos. —
Sentado y comenzando a concentrase en su respiración Fanton comenzó a entrar en un estado de relajación y poco a poco la piedra fue siendo absorbida extendiendo su pequeño almacén poco a poco
Después de 4 horas de meditación, Fanton abre los ojos, y lo primero que ve fue el desvanecimiento de la piedra que tenía en la mano antes de comenzar a entrenar.
— Solo una runa modesta no satisface mis necesidades aparte que su nivel de calidad está bajo que solo me ayuda demasiado poco, no tiene ninguna ayuda a ninguna afinidad, solo las de más alta calidad pueden ayudar en la afinidad de uno, al final solo queda depender de mi para meditar. —
Yendo a tomar la otra runa que se encontraba en la mesa.
— Supongo que esta es la ultima de las runas, espero que apoye en algo. —
Sentándose con las piernas cruzadas, se volvió a concentrar olvidándose de su entorno. Volviendo abrir los ojos, se miraba como sus ojos desprendían un color blanco tenue.
— Supongo que así se siente estar cerca del umbral. —Sintiéndose lleno por dentro, pero con una fuerza que lo hacia sentir lleno de vigor.
Mirando por el rabillo de una madera partida, se percataba que el sol entraba poco a poco por el agujero,
— Supongo que estuve demasiado concentrado que ya es de día. —
Levantándose de su posición y sentándose un poco tosco por estar en la misma posición un buen rato.
Escuchando unos toques que venían de la puerta, se dirigió a ella, quitando de por medio la madera estaba un chico de 1.40 cm con una sonrisa deslumbrante y entusiasta que contrastaba con su ropa e higiene.
— Hermano Fanton vamos a entrenar, después de ese pan de la señora Lutan tengo mucha energía. —
— Claro, pero esta vez será un poco distinto que las otras veces…—
Con una sonrisa diabólica donde al pobre Fredo se le pusieron los pelos de gallinas por lo que se avecinaba.
— Corre, Corre, ¿piensas que correr 30 minutos sin parar te harán mejor en algo?, los verdaderos guerreros pueden correr por días y no se cansan y tu solo llevas 30 minutos que vergüenza para los guerreros, si quieres puedes descansar, pero no me vuelvas a pedir que te entrene. —
Fredo corriendo alrededor del pueblo por más de 30 minutos estaba exhalando de una manera acelerada y pareciera que en cualquier momento se derrumbaría, pero sus ojos todavía mostraban determinación y una voluntad de acero para seguir adelante.
—No, me voy a rend… — Escupiendo y exhalando de una manera que pareciera que estuviera siendo atacado
Fanton con una sonrisa en el rostro por la determinación de este muchacho.
— Lamentablemente no se mucho sobre la profesión de guerrero aun que se algunas cosas. las conozco por guerreros de clase baja que me pidieron mucho dinero por sus rutinas de entrenamiento y solo son rutinas para la estamina no hay ninguna técnica de espada, lanzas o algo, debería de poder conseguir algo si consigo más cristales. —
De repente se escuchó un golpe en seco y se comenzó a levantar la tierra justo donde estaba Alfredo, cuando se desvaneció el polvo se le observaba acostado como si por fin estuviera descansando
— Bueno durar 35 minutos no es algo normal para su edad, ¿será que Fredo sea un genio?, duro una 1 hora corriendo, pero el a su edad de 7 años, puede durar 35 minutos, sin duda alguna es algo por que estar orgulloso, parece que no puedo aflojar tampoco. —
Fanton se comenzó a cercar a donde se había derrumbado Fredo, estaba tranquilamente dormido, hasta que le roció un cubetazo de agua fría en la cara.
— ¡AH!, ¡QUE FRIO! — Levantándose de una manera brusca, y sacudiéndose del agua que se encontraba fría.
— Vamos Fredo como te pudiste derrumbar por algo tan sencillo como correr, ven conmigo practicaremos la espada esta vez. —
Rascándose la cabeza por la vergüenza de repente bajo la cabeza y sus ojos se pusieron nublados.
Pensando que esta vez, se pudo a ver pasado rápidamente se percata.
— Maldito idiota, cada vez que entrenamos lo trato de una manera muy disciplinaria para que nunca este conforme pero solo tiene 7 años supongo que llego a su límite. — Pensando en cómo debería de arreglarlo.
— ¿Que pasa Fredo? —
Fanton se percató al instante de sus ojos llorosos.
— Es que mi familia no tiene para otra espada. La anterior se rompió del desgaste, así que no puedo practicar. — Con algunas lagrimas cayendo de su mejilla.
Sin esperar esa repuesta, y soltando una carcajada grande por preocuparse en vano
— Sin duda alguna este niño llegara lejos, más lejos que yo. —
En vez de consolarlo se dirigió a las cosas que había traído con él, sacando lo que era algo que Fredo deseaba bastante.
— Fredo levanta tu cabeza y deja de llorar. —
Fredo mirando para arriba.
— No te preocupes por eso, te consigue esta espada, aunque esta desgastada creo que te puede durar un buen rato. —
Fredo levantándose al instante se le iluminaron los ojos y sin perder un segundo ya había tomado la espada de las manos de Fanton.
— Gracias hermano Fanton sabía que eres el mejor. —
Fanton cargando su mano y soltándolo en la cabeza de Alfredo.
— Deja de moverte como un chango tenemos que continuar. —
Alfredo sobándose el puñetazo recibido, pero no se le podía quitar la sonrisa de su cara. En un área afuera del pueblo, se encontraban 2 personas entrenando con espadas, donde estaban rodeados por árboles, pero en el centro estaba todo libre para moverse, los pájaros y los ruidos de los monstruos se escuchaban de lejos.
— Bien fredo sabes que no soy un especialista, pero preguntándoles a unos amigos aprendí algunas técnicas así que miraba bien. —
Estando parado por dos segundos, Fanton agarra su espada y la coloca diagonalmente enfrente de su pecho. De repente, la espada se extiende hacia adelante en una estocada, haciendo una hermosa estocada. Fanton estira su brazo lo máximo que puede, y luego lo contrae un poco. De repente, balancea su espada de izquierda a derecha, creando una X en el aire. Finalmente, regresa a su posición original, con la espada horizontalmente cubriendo su cabeza.
— Estos movimientos me lo enseño un amigo que se especialista en ataque y defensa, el primer movimiento es sorprender a tu enemigo donde necesitas velocidad, con una buena estocada puedes derrumbar su defensa y con el siguiente movimiento le puedes causar dos heridas profundas que entre más fuerza tienes, mayor daño recibirá y la última es retirarse, poniendo la espada por si obtienes un contrataque desesperado, ¿lo entendiste? —
— SI lo entendí perfectamente entre más velocidad más ataque. —
Con una cara de orgullo y con espalda recta fredo estaba parado como todo un soldado escuchando a su comandante.
Con una sonrisa forzada Fanton lo miro.
— Bueno, aunque no es lo esencial, mínimo tiene un punto este niño, esta técnica
desconozco si le servirá fue un invento que hice para que me dé tiempo para buscarle algo de verdad. — Analizando como se lo tomo, pensó que no le fue tan mal
— Muy bien vas a hacer todas las repeticiones que puedas hasta que el sol se valla. —
— ¡QUÉ!, Pero si todavía faltan 7 horas. —
— ¿Qué? ¿Piensas que con solo trabajar poco podrás llegar hacer algo?, No ¿verdad?, ¡así que ponte hacer las repeticiones YA! —
Reaccionando al instante, Fredo comenzó a realizar la técnica sin detenerse. 7 horas después enfrente de la casa de Fredo
Toc Toc
— Ya voy aguarde un poco. —
Abriendo la puerta se miraba una señora en sus 40 a 50 años, pero todavía tenía el porte de una joven de 20 años con un cabello largo y unos ojos tan bondadosos que podía sanar cualquier cicatriz del pasado, llevaba un vestido café por lo sucio que se encontraba pero
— Buenas, señora Freda, vengo a dejar a su hijo. —
Fredo se encontraba tranquilamente dormido en la espada de Fanton, estando tan cansado que no se podía valer por sí mismo.
— Gracias Fanton por tomarte la molestia de traerlos, mi esposo y yo te estamos muy agradecidos por ayudar a fredo a entrenar. —
Con una sonrisa deslumbrante y tomando a Fredo , hizo que hasta Fanton cerrara los ojos de lo deslumbrante que era esa sonrisa.
— Wow sin duda la señora Freda no ha envejecido nada todavía, parece que estuviera en sus 20 años, no es por nada que en su tiempo, todo el mundo la codiciaba, gracias a dios, no se encontraba en el pueblo cuando sucedió ese accidente, si no……— Queriendo olvidar esos pensamientos volvió a lo que tenia enfrente.
— ¿Fredo? —
— Así, no se preocupe, para eso están los amigos y solo se un poco más que Fredo, en unos años puede ser hasta mejor que yo. —
— No seas tan humilde, sé que eres un prodigio en la magia en unos años podrías llegar a ser mago modesto. —
— Gracias por el cumplido. —Rascándose la cabeza mientras se ponía un poco rojo, por la vergüenza.
Fanton miro el cielo y viendo como la luna estaba en su punto más alto supo que ya era media noche
— Bueno creo que ya es hora de irme. —
— Que no puede ser, mejor pasa y te daré un poco de la cena de hoy. —
No pasa nada señora, ya e cenado y se me hace tarde para mi entrenamiento.
Suspirando por la pena y escuchando el ronquido de su hijo, la mama de Fredo cedió y solo pudo ver como Fanton desaparecía entre las casas.
Viendo como Fanton había desaparecido entre las casas y sacudiendo la cabeza, cerró la puerta y se dirigió a lo que parecía el cuarto de Fredo.