Capitulo 1: Coincidencia
El campus estaba vació casi en su totalidad, los únicos en las gradas éramos Álan, y yo ¿Qué hacíamos los dos a la mañana temprano en el campus? Pues la respuesta es sencilla clases de educación física ¿por qué estábamos solos? Clases suspendidas. Mierda, ninguno de los dos leyó los mensajes del grupo. Si no fuera que el campus tuviera conexión a internet estaríamos esperando al profesor, y aunque ahora sabíamos que no venia nos debatíamos si regresar a casa o esperar a las clases de la tarde.
– No seas estúpido Izan regresemos a casa ¿Qué haremos en el campus como dos pendejos? – Álan se recostó en su espacio, bostezando en el proceso. Tenía razón ¿Qué haríamos? Eran las ocho y algo de la mañana, tenía hambre y mucho sueño. Por momentos creí que llegaría tarde, razón por la cual no mire ni la hora en mi celular, salí a las apuradas, tampoco pedí a mi mamá que me trajera al instituto. salí de casa, con ropa deportiva, y mi mochila en caso de que al profesor se le
ocurra que debemos de escribir. El timbre del instituto me saco de mis pensamientos y recordé que Luz y Támara tenían clases a la mañana, es nuestra oportunidad de que nos noten un poco mas.
– Álan, si esperamos un poco podremos ver a Luz en el receso, y tú podrás ver a Támara, fingiremos que las clases se suspendieron y que nos quedamos porque no teníamos como regresar a casa, todo parecerá una gran coincidencia que seguro se lo creerá, tambien podemos nombrar algo del universo que el no comete errores y que por algo nos equivocamos y luego le decimos “oh ¿será que el universo quería que nos encontremos? yo creo que se lo creerá.
– Pero si de verdad se cancelaron las clases.
– Ya se, no soy estúpido, será 50% verdad y 50% mentira.- le guiño el ojo con confianza ¿Qué podría salir mal?
– Me preocupa los planes que puedes crear en tan poco tiempo, ¿No es mejor ir a saludar y dejar que todo fluya?
– El plan vuelve interesante la situación, y así no cometemos errores. Es lógico ¿No? – me levanto dispuesto a bajar las gradas para buscar a Luz. Que sin duda debería de estar por comprar o desayunar en alguna parte del gran campus y obviamente lejos de la cancha de rugby. Álan baja tras mío con lentitud rendido, nadie puede negarse a mi grandes planes, y estoy seguro que Luz se fijará en mi si le pongo un poco mas de esfuerzo.
Seguimos caminando sin saber por donde buscar primero, entramos a la cafetería y ellas no están allí, luego vamos a su salón que ocupa por la mañanas, tampoco se encontrarán ahí. Bajamos otra vez al campus y vamos caminando hasta el fondo hasta encontrar un gran árbol de manzanas, en donde vemos a tres personas sentadas bajo el. Donde logro identificar a Támara, luz y un chico delgado que no logro identificar a los lejos.
– ¡Gracias al cielo!- exclama Álan a mi lado apuntando hacia el cielo – Allí están, ya me duelen los pies de tanto caminar, al final es como si las clases de educación física no se hubieran cancelado – se ríe apoyando su brazo izquierdo en mi hombro.
– Dios mío Álan, que flojo eres y baja tu brazo de mi hombro.- quitó su mano de manera brusca, el solo se ríe como si lo que yo hiciera fuera lo mas gracioso del mundo. – ¿De que te ríes?- pregunto de manera demandante
– De nada, estas muy pequeño para entenderlo – sigue riéndose mientras nos acercamos cada vez mas a las chicas.
– ¿Te estas burlando de mi altura? – me detengo un momento mitras
frunzo el ceño
– No – alarga la “O” en forma exagerada – ¿Qué dices? No escucho de acá arriba cosas tan pequeñas.-
Respiro hondo, el esta tratando de provocarme, y esta tocando mis puntos débiles, mi altura. Lo entiendo esta aburrido, cansado y probablemente con sueño como yo, y su manera de desquitarse conmigo es metiéndose con mi altura que no hace daño a nadie, no soy tan bajo después de todo 162cm no son pocos, peor seria medir 150cm.
– Ush, como me estresas a veces – sigo caminando en dirección recta. El agradable sonido de la voz y la risa de Luz llega a mi oídos acelerando locamente mi corazón, sonrió bobamente en su dirección, cuando me percaté de que el que la estaba haciendo reír era ese chico junto a ella. No se porque pero sentí como mi cuerpo hervía de la rabia, yo jamás la hice reír siempre me ponía demasiado tímido a su lado que no lograba decir dos oraciones sin trabarme y pasar vergüenza.
– Álan ¿Quién es el que esta junto a Luz? – pregunto sin quitar los ojos
de encima a aquel chico que hace iluminar la sonrisa de Luz con
seguramente chistes baratos.
– ¿Se supone que debería de saberlo? – se calla unos instantes analizando el aspecto, – Mm ¿No es Diego de nuestra clase? – freno en seco y murmuro su nombre tres veces hasta que el recuerdo de el llega a mi mente.
Diego scalavino:
llego a nuestro curso un mes después de comenzar las clases.
Vibras de ser “el rarito” del curso.
Cabello semi largo y lacio
piel de color canela.
simplemente el emo.
(fin de la lista)
Diego, quien recientemente hablamos con el junto a Álan porque según el corazón de pollo estaba muy solo, lo cual nos amigamos un poco, llevamos hablando con el exactamente una semana, incluso teníamos planeado salir a tomar café este sábado por la mañana, para incluirlo aun mas. Tal vez en todo este tiempo no habíamos hablado de Luz, ahora tengo la duda de si se conocen de antes o si se acaban de conocer.
Llegamos al fin junto a ellos de lo que parecía una eternidad, olvide el chiste de mi altura por parte de Álan (–no es mi culpa que el toque aviones con sus 1,90cm ¿Qué rayos le dan de comer?–).
– Hola chicas, oh y hola a ti tambien Diego – saluda el grandullón a mi lado
– Hola chicas, y hola Diego – trato de sonar lo mas seguro posible y siento que casi toco el cielo de las personas seguras. Pongo mis manos en el bolsillo de mi pantalón fingiendo ser mas misterioso y despreocupado.
– ¿Qué estas buscando en tus bolsillos Izan? ¿No se supone que estaban rotos? – mi rostro se había vuelto totalmente rojo como un tomate junto a aquel comentario fuera de lugar que me dejo en ridículo, otra vez la falta de oxígeno allá arriba hace que el muy gran tonto diga las cosas sin pesar.
– ¿eh? – fue lo único que logro decir, las chicas junto a Diego ríen a carcajadas, uniéndome yo tambien para no quedar mal delante de ellas.
– Que buen chiste Álan deberías de ser comediante – entre risas golpeo levemente su brazo.
– Pero…– vuelvo a golpear su brazo esta vez con mas fuerza y el logra entender al final, dejandome aliviado.
– Hola chicos, disculpen por reírme antes de saludar – Luz se disculpa, sus mejillas están un poco rojas por el calor de afuera, un detalle que le queda demasiado hermoso en su piel pálida –
– No te dis- –
– No te disculpes, los hombres somos así, así que me gustaría que no te vuelvas a disculpar. – Diego me interrumpe y noto como apoya su mano arriba de la de Luz mientras me mira a los ojos desafiante – ¿No es cierto Izan? – me limito solo a asentir. La rabia de que me haya interrumpido me sube por las venas, y no solo eso que tocara a Luz y que además me mirara de forma tan despectiva desde abajo, en donde esta sentado. Lo peor de todo es que se ve malditamente bien. Su camiseta y pantalones overseai color negro con su chaqueta de cuero tambien negra y sus cadenas de plata adornando su cuello, joder se ve tan bien. Mirándome a mi con mi ropa deportiva me veo horrible, pensándolo bien no fue buena idea venir aquí, y menos con estos pantalones que están rotos en su bolsillos. ¡No tengo estilo, que horror!
– Hola, yo tambien estoy aquí –Támara mueve su mano con insistencia llamando la atención de todos – ¿porqué me ignoran? Esta bien que este comiendo pero tampoco es para tanto – voltea sus ojos y muerde un pequeño sanwhich.
– Yo si te presto atención, es mas tú no me notas a mi– Álan se sienta junto a ella y procede a preguntarle cosas que no logro entender por la manera en la que los ojos de la chica de mis sueños observan a Diego.
– Toma asiento Izan, y come un poco es muy temprano – obedezco inmediatamente las ordenes, y me siento al frente de ella. Este es mi momento para nombrar el universo, y como terminamos aquí.
Me convenzo a mi mismo
– Si, muchas gracias Luz, si hubiera visto los mensajes estaría desayunando en casa, pero siempre digo que el universo trabaja de manera misteriosa y que nunca se equivoca –
– El que se equivoca eres tú – se ríe para si mismo, Diego muerde un muffing y odio que sea tan creativo para insultarme.
No recuerdo que Diego sin chicas a su alrededor se comportará tan maleducado conmigo, como si le hubiera echo algo malo, pero creo que lo hace a propósito para que quede en ridículo delante de las chicas mas lindas de la escuela.
– Ya, diego no seas así, yo creo que el universo trabaja increíblemente y no creo que alguien como Izan se equivoque o haga esto con otras intenciones, ¿no es cierto Izan? –
– ¡Ah si claro! – no mido mi tono de voz y sin querer sale demasiado alto, casi gritando, toso y trato de arreglar lo dicho – Claro que no hago esto con dobles intenciones…
– No tendría sentido – completamos ella y yo al unísono eso hace latir mi corazón como un tonto ¿Cómo algo tan simple como eso me provoca esto en mi?, la ilusión de que tal vez estemos conectados de verdad provoca sensaciones agradables en mi sistema.
– Conexión, es grandioso yo creo que el universo y su energía es increíble–
– Yo tambien lo creo, a pesar de que soy nuevo en esto –
– ¿enserió? Eso es muy bueno, yo podría ayudarte a orientarte, darte clases privadas para que conectes con tu yo interior, ¡será increíble! – Se les ilumina los ojos tanto que se asemejan a dos estrellas.
– Luz no sabes si el quiere…– interviene la morena a su lado tocándole el hombro
– Por supuesto que quiero – me apresuro a decir
– ¡genial! Podemos comenzar el sábado a las cinco de la tarde en mi casa, o en tu casa como se te haga mas cómodo, ¡esto es tan emocionante! – habla tan rápido como la velocidad de la luz que apenas logro entenderla.
– Me parece perfecto, ¿entonces en tú casa? – pregunto
– ¡Si!
– Yo tambien quiero ir, quiero aprender, se escucha interesante – interviene Diego que a estas alturas estoy cansado de el, es como un grano en el culo, tan molesto ¡y no se va! ¡que fastidio de persona!
– ¡Claro entre mas mejor! – exclama sacando una pequeña agenda de su mochila – lo anotaré y prepararé bocadillo para ambos, será grandioso –
– Seguro – afirmo.
Puedo ver por el rabillo del ojo como Diego me mira desafiante, como si hiciera algo malo. Ir a la casa de la chica que te gusta no es algo malo ¿o sí?, bueno ahora que lo pienso nosotros solos en una casa, no suena tan bueno la verdad, cualquiera podría pensar equivocadamente, y es algo que prefiero evitar. Por lo cual no me molesta que Diego tambien venga.
– Yo tambien voy, soy buena maestra– se apunta Támara y ahora la cita que conformaba a dos se vuelve de cuatro. – Puedes venir tambien Álan, claro si te interesa –
– Si me interesa – responde con una sonrisa resplandeciente.
Bueno un plan de cinco, no es tan malo.
El timbre sonó y la hora del desayuno había terminado, las chicas se levantaron y nosotros tambien, comenzaron a recoger todo a su alrededor y procedo a ayudarlas.
– Es una lastima chicos, la estaba pasando genial, pero las clases siguen
– Coloco la manta en una pequeña mochila, y me sorprendí como todo lo que había cabía perfectamente en algo tan pequeño.
– Si yo también me divertí, pero es momento de volver a lo nuestro, ¿cierto Álan? – Álan no respondió estaba muy ocupado ayudando a Támara a levantarse. Esos dos mantienen una conexión eléctrica que cualquiera de aquí podría sentirlo. Luz solo sonríe alegremente al verlos.
– Álan casi no hablaste conmigo – Luz procede a golpear suavemente el brazo de Álan como yo lo había echo momentos atrás. – Me da envidia como hablas con támara y no conmigo – el rubor comienza a subir por la mejilla de ambos, Álan realmente esta avergonzado.
– l-lo lamento, es que usted estaba hablando con ellos y no quería interrumpir – se disculpa tan formalmente que me pregunto como puede existir una persona tan amable y buena como el.
– No te disculpes – dice entre pequeñas risas complinses – Lo entiendo mi Támara es muy divertida – está se pone aun mas roja de lo que ya estaba
– Ya debemos de irnos, deja a los chicos irse, adiós adiós adiós – La toma del brazo y la lleva al instituto rápidamente.
– Nos vemos chicos, no se olviden del sábado – exclama a lo lejos mientras agita su mano insistentemente.
La saludo con la mano mientras una sonrisa de felicidad al 100% se pinta en mi rostro. Nunca había interactuado tanto tiempo y de manera constante con las chicas, me siento como un sueño al cual no quiero despertar.
– Se olvidaron su mochila – El grandullón a mi lado apunta a una pequeña mochila con muchos bolsillos, se olvidaron al salir apuradas.
– No te preocupes yo se los entrego – Diego toma la mochila y sin esperar una respuesta se va.
– ¿Qué rayos? Había olvidado que estaba aquí.
– Yo igual.
¡Hola! Soy luz disfruten esta novela tanto como yo♡
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