Caminos cruzados

allpaleer

Capitulo 3: Un trabajo

(Diego)

(viernes)

la mañana se siente fresca, el sol sale por el horizonte calentando la ciudad, aun estamos en verano pero dentro de una semana comienza el otoño, y ya se empieza a sentir en el aire las precipitaciones y el olor a petricor por las calles, mi estación favorita del año, en donde la magia ocurre en los libros y en las canciones, estoy ansioso de este año, no se porque pero siento que este año será diferente a los anteriores, tengo un nuevo sabor en mi boca como si algo dentro de mi esta a punto de despertar. Siento las ganas de vivir cada segundo como si no hubiera un mañana.

Me levanto de la cama cuando suena la alarma de las seis y media. Me ducho, preparo mi desayuno y saco mi libro de matemáticas avanzadas para poder adelantarme en algunos trabajos de la semana que viene, mientras tomo mi jugo de naranja suena una notificación de especificamente mi mejor amiga, Luz.

Luz uwu

buenos días, precioso.

No te olvides que mañana

tienes que venir a mi casa.

Y por favor compórtate es algo importante para mi.

Que tengas linda mañana ^ ^.

No tardo en responder a sus mensajes de la mejor manera posible. Después de todo ella es tan genial.

Diego.

Buenos días, hermosa.

No me voy a olvidar, si me voy a comportar

no te preocupes.

Dile a Leira que se ponga bonita uwu.

Termino de mandar el mensaje y enseguida obtengo una respuesta.

Luz uwu

querrás decir Ariel, hoy no se siente como Leira.

Y déjalo tranquilo, deja de molestar.

Ella no te quiere me quiere a mi.

Sigo discutiendo con ella hasta que la dejo ganar, después de todo tiene mas argumentos que yo.

Leira me gusta desde que la vi, su cabello corto e ondulado, su sonrisa blanca y contagiosa, el sonido de su voz, es perfecta, sin mas que decir. Hace latir mi corazón fuertemente al estar con ella a solas, creo que tambien le gusto pero solo son mis sospechas de esquizofrénico.

Luego de terminar de desayunar y mis tareas de matemáticas ayudo a mamá a ir de compras en el supermercado, a guardar lo que compramos en las alacenas, y preparar el almuerzo. Al terminar de cocinar, subo a mi cuarto a cambiarme para el instituto. Mi camisa blanca, mi corbata negra y una chaqueta de cuero, mis pantalones negros favoritos, y mis zapatillas del mismo color, peino mi cabello lizo, me pongo perfume y bajo a almorzar junto a mamá. Después de todo somos ella y yo en esta casa tan grande y vacía.

(…)

Entro a la escuela de mala ganas, pero al ver a Velasco y a Rysan charlar en sus casilleros me alegra la tarde, camino a ellos con la mochila colgando de un solo hombro.

— Hola chicos — saludo en general chocando los puños con ellos.

— Hola Scalavino, ¿todo bien? — velasco acomoda su cabello pelirrojo detras de su oreja para ver mucho mejor.

— ¿Estoy bien y ustedes? Faltaron una semana a clases y no sabes, dos chicos me quisieron adoptar, gracias a dios volvieron a venir, un viernes pero vinieron. — remarco que me dejaron solo una semana completa, siete días sin mis amigos, no se atrevieron a avisar que se tomaban unas “vacaciones” en pleno comienzo de clases.

— Ya disculpanos por no avisar. — Rysan se disculpas mientras sus ojos azules océanos me miran fijamente.

Rysan y Velasco son gemelos identicos ecepto por sus ojos, mientras que Rysan los tiene azules profundos, Velasco los tiene de un color miel. Remarcando la clara diferencia entre ellos, además de que Rysan es un poco mas alto que su hermano gemelo. Se preguntarán porque tienen dos apellidos diferentes, pues tienen dos apellidos, uno de su mamá y otro de su papá.

Al estar con ellos me cuentan como se la pasaron en su viaje a Nuevo México, como conocieron a chicas muy lindas, la comida exótica y picante entre muchas otras cosas mas, seguimos hablando hasta que me toca la primera clase del día.

Las clases comienzan con Educación tecnologica en donde el profesor comienza a armar grupos de a dos para armar un cargador que funcione con baterías solares. Un trabajo demasiado fácil para alguien como yo. Comienza a escribir los nombres en la pizarra y cada uno se acerca a buscar el suyo, ruego en mi interior para que a Velazco le toque conmigo, pero cuando me acerco a buscar mi apellido y nombre la sonrisa se me borra del rostro abruptamente.

Diego scalavino y Izan Jones grupo F.

había olvidado casi por completo que comparto clases con Izan, especificamente el me tenia que tocar entre 20 compañeros ¿enserio?

Maldigo internamente y camino hacia el con una sonrisa de superioridad en el rostro. No se porque pero me gusta su expresión de horror al ver nuestros nombres juntos en la pizarra.

— Tranquilo Izan, no es un acta de matrimonio — bromeo al pararme junto a el.

— Gracias a dios no lo es. — parpadea dos veces y se frota los ojos, seguro piensa que vio mal aquellos nombres.

— Acaso no eres creyente del universo pequeño Izan — me siento en su banco mientras observo como aun no se lo termina de creer que de dentro de todos los del salón le toca conmigo.

— ¿Cómo me llamaste? — Fija su mirada en mi de mal humor, esa reacción provoca en mi una sensación de querer seguir jugando.

— No te molestes pequeño Izan, las cosas siempre pasan por algo ¿no?

— lo miro fijamente a sus ojos morrones oscuros como un expreso — El universo nunca se equivoca — repito sus palabras en con una sonrisa de ironía en mi rostro, después de todo no es tan creyente del universo como hizo creer a Luz. Debe de ser otro idiota que solo la quiere por su cuerpo, yo reconozco a los de su tipo.

— En efecto nunca se equivoca, Diego, y aunque sea “pequeño” no lo soy tanto como otras cosas — la pequeña sonrisa de victoria en su rostro me molesta tanto que quiero borrarla como sea. Así que contraataco.

— ¿Pequeñas cosas eh? Tienes experiencia en lo pequeño, ¿no Izan?

— Veo como su sonrisa ganadora se va esfumando y sus ojos se vuelven mas oscuros, demasiado atractivo de su parte.

— No lo se, eso sabrás tú, después de todo nada es mas grande que mi universo — hace enfasis en la palabra universo y no puedo evitar sonreir. Me cuesta admitir pero es bueno con las palabras, me dan aun mas ganas de callarlo.

— No lo se, eso tendría que verlo. — El rubor escala por sus mejillas dando una ilusión adorable, sus rulos caen por su frente, sus pecas resaltan por lo blanco de su piel y sus mejillas pintadas de carmesí lo hace ver “lindo”. Pero solo es una ilusión, no es nada de eso. Definitivamente no lo es. — No me digas que te pusiste tímido Izan — sonrió victorioso a esta clara vergüenza de parte de el. Comienza a toser asustándome.

— Creo que debemos comenzar con el trabajo y ponernos de acuerdo.

— cambia de tema radicalmente, y yo acepto mi victoria cambiando de tema tambien.

— El trabajo se entrega la semana que viene, así que tenemos tiempo, tendremos que reunirnos en mi casa. — En ves de una sugerencia suena mas una orden, por que lo es.

— ¿En tu casa? — pregunta tomando asiento a mi lado.

— Si, ¿adonde mas? — Digo obvio.

— No será mejor una biblioteca o algo así — Sugiere

— No, en mi casa será mejor, tengo todo lo que necesitamos, tú solo ven y ayúdame. —

En trabajos anteriores con otras personas siempre me dejaban plantado en bibliotecas, parques, restaurantes y un gran etcétera. Por lo cual prefiero un millón de veces la comodidad de mi casa que esos lugares, demasiadas experencias para tener una mas con otro idiota.

— Esta bien será mejor que me des tu dirección, y hablamos por WhatsApp para ponernos de acuerdo de que día y hora debemos juntarnos — saca su móvil y la pantalla ilumina su rostro, sus ojos cafés se vuelven un poco mas claros de lo normal y llego a notarlo fácilmente.

— ¿Tanto quieres mi número? — bromeo, Izan voltea sus ojos irritado y
mi meta esta cumplida al molestarlo.

— No te pediría tu número si no fuera por el profesor. — se excusa

— No finjas, pequeño Izan es obvio que mueres por tener mi número de
teléfono — Lo sigo molestando, por que ver su expresión de fastidio me
resulta divertido.

— Claro que si, muero por tenerlo — dice sarcástico mientras rueda los ojos. Me rió con tal acción y procedo a darle el numero para ponernos de acuerdo. Entro a su foto de perfil y tiene a mi personaje favorito del anime. ¿Será que le gusta el anime?. No tiene pinta de ser un otaku que no se baña, tiene una imagen de niño mimado por mamá. Y no debo de equivocarme con ello, es el único del colegio que trae su comida de casa y rara veces compra en el mercado, o bueno eso es lo que pude observar este ultimo mes en el colegio y la semana que me adoptaron con sus amigos. Ahora que lo pienso es más raro aun que no me pidiera mi número antes si estábamos a nada de ser amigos, ¿Será que sabe que soy el mejor amigo de Luz? De acá hasta China se nota sus intenciones con Luz, debe de ser como todos los hombres que se acercan a mi o a Luz con doblas intenciones, no permitiré que Luz vuelva a llorar por un idiota, y menos si es mimado por mamá.

Mientras charlamos sobre que materiales necesitamos y si el debe de llevar algo noto que de verdad le interesa el trabajo o eso pareciera, se interesa en que necesitamos, a que hora encontrarnos, si me parece bien en mi casa o en la suya. Esto es realmente nuevo para mi, siempre me dejaban el trabajo para mi mismo, pero de todas maneras no debo de confiar en el, puede ser que solo esta siendo responsable por tres razones posible.

1: sabe que Luz es mi amiga y quiere que hable bien de el.
2: Planea dejarme el trabajo para mi y solo finge que le interesa.
3: Esta preocupado por su nota que es la mínima.

Y viendo de mis perspectiva es un flojo que siempre se distrae en clases, o se la pasa dibujando en su mesa y cuaderno, tambien se la pasa con los auriculares así que no me sorprende para nada que solo este fingiendo interés en el trabajo en parejas, y que realmente no le importe sus seis y cinco en cada materia.

— Debo de mejorar en clases.— susurra para si mismo un poco frustrado, mientras hace posibles planos de como debería de funcionar el cargador. Escucho como se sigue mormurándo para si mismo. ¿Hace esto siempre?

— Si no apruebo mamá se decepcionara de mi, dios mio ayúdame o elimíname, cualquiera me sirve — me rió con sus comentarios, es inevitable.

— ¿De que te ríes ahora? ¿Estas loco? — cuestiona irritado.

— Eh, de nada, solo me vino un recuerdo — miento un poco nervioso por la repentina preguntas. El solo asiente y sigue con sus planos, que son muy buenos. Al parecer el pequeño Izan no se da cuenta que susurra sus pensamientos. Es divertido ver que por culpa de la concentración comienza a decir sus pensamientos. ¿qué mas pensará?

— ¿Qué le ocurre a Diego? Que fastidio tener que trabajar con el. —

La sonrisa se me borra del rostro al escuchar est o ultimo. No se porque siento una pequeña punzada en el pecho con sus palabras o tal vez es una sobre dosis alta de cafeína, y ruego para que sea lo segundo. No me debe de importar lo que el piense, pero ¿enserio me odia tanto? Si es así me encargaré de que me odie aun mas.

— Dios, ¿Soy tu mejor guerrero? — balbucea para si mismo, y siento como un calor se me sube por la espalda. ¿dice eso porque le toco trabajar conmigo? Como si yo quisiera trabajar con el.

— Mejor deja de decir estupideces cuando estas concentrado — el rubor tiñe sus mejilla y se da cuenta por primera vez que estaba diciendo lo que pensaba.

— Lo siento, no sabia que estaba diciendo algo — se disculpa viéndome a los ojos avergonzado — ¿Dije… algo malo? —

— No, solo cállate, ¿o no sabes estar callado? — pronuncio irritado.

— Si se estar callado, lo siento. — se disculpa nuevamente

— No pedí que me pidieras perdón, así que deja de disculparte —

— Perdón —

— ¡Que dejes de disculparte! — Exijo un poco mas fuerte de lo debido y el profesor me fulmina con la mirada.

— Disculpen — Pido disculpas a todos por molestar con mi grito inesperado. —Mira Izan deja de pedir perdón cuando no lo sientes, pierde el sentido de la disculpa. — explico.

— Esta bien — agacha la cabeza y sigue dibujando los planos ignorando lo que le dije.

Suspiro pesadamente, no se porque me molesto tanto que pida disculpas ¿es normal cierto? Supongo que si, después de todo no sabe lo que dijo, por que de seguro no presta atención a sus pensamientos en voz alta.

Cuando al fin termina la clase de Tecnología – que ya era una tortura evidente – me dirijo al mercado a comprar algo para comer. Al llegar me compro un paquete pequeño de doritos. Luego voy a mi segunda clase. Matemáticas avanzadas. En donde comparto clases con el amigo de Izan Oliver, un chico rubio con ojos de ensueño, que la verdad es muy lindo, solo que es demasiado heterosexual, para intentar algo con el, pero aunque fuera gay o Bisexual no saldría con el, ya que mi interés esta puesto en Leira.

Luego de un día productivo en el instituto, velazco y Rysan me invitan a cenar en su casa como disculpas por abandonarme una semana completa. Llego a casa me cambio de ropa a una camisa, unos pantalones negros, y mis zapatillas blancas, comer con la familia Rysan es siempre relajado pero sin quitar lo elegante.

Voy saliendo de casa y me dirijo a la casa de al frente, así es, los gemelos son mis vecinos.

Somos amigos desde que somos niños y como mi madre se mudo a esta parte de la ciudad su mejor amiga y su esposo decidieron tambien mudarse para no dejar a mi madre y a sus hijos lejos de mi. Un gesto que me parece un poco lindo, gracias a eso tengo amigos en esta ciudad. Cuando mi madre me saco de mi anterior escuela por problemas de conductas jure que me comportaría bien para permanecer con mis mejores amigos. No fue nada fácil encontrar una institución para mi, el chico con el cual me pelee permaneció en el mismo colegio, algo totalmente injusto luego de lo que me hizo y echarme la culpa descaradamente. Un chico estudioso con buena reputación ¿quién me creería a mi siendo un gótico para las personas?

La casa enorme y blanca de enfrente es un poco mas grande que la mía, sus pilares de mármol sus grandes ventanales, su espacioso jardín delantero y trasero hacen notar la gran diferencia, los entiendo su familia es mucho mas grande que la mía. Son una familia de 10 necesitan el espacio suficiente para cada hijo, abuelos y tíos que viven con los gemelos.

Desde que Victoria abrió su propia empresa le fue demasiado bien volviendo a la familia una de la mas prestigios del país. Mi mamá y yo al contrarío no somos tan ricos como ellos, solo tenemos una pequeña finca para los dos. Ya que mi mamá es la dueña de los restaurantes mas prestigiados de la ciudad por herencia de mi padre cuando yo nací antes de desaparecer con otra familia. Pero esa es otra historia.

Golpeo la puerta blanca y la señora Silvia me abre la puerta con una gran sonrisa en su rostro.

— Hola cariño, ¿vienes a cenar verdad? —Silvia me deja pasar y entro como si fuera mi propia casa.

— ¿Cómo has estado señora Silvia? Desde que comenzó las clases no la veo.

— Estoy bien, gracias por preguntar, espero y a usted le vaya bien en eso del colegio, e escuchado que es un poco complicado y estricto. —

— Pues un poco la verdad, pero nada que no me pueda acostumbrar, ¿y usted ya se acostumbro a este repentino cambio de ciudad? — pregunto mientras nos dirigimos al gran comedor donde visualizo a los gemelos jugando con dos panes fránces que utilizan como dos espadas. A pesar del tiempo no maduran.

— ¡Chicos comportasen! — Exclama Victoria desde el segundo piso.

—Ya están grande para eso — el señor harrison le saca a ambos el pan y lo deja arriba de la mesa. — Diego, ya estas aquí, bienvenido, ya esta la cena toma asiento por favor. — dice tomando asiento en la punta de la mesa.

— Hola querido — las caderas voluminosa de Victoria se dirigen a mi con elegancia, la mamá de los gemelos es dos años mas joven que mi mamá y se nota de acá a miles de kilómetros. Es demasiado parecida a ellos, sus ojos claros como dos gotas de agua cristalina, su cabello rubio casi blanco y su piel muy pálida y suave como la de un bebé. Se logra sentir cuando me atrapa en sus brazos para darme un cálido abrazo. — ¿Cómo estas? Hace mucho no me visitas, extraño tomar el té contigo. — agrega saltándome del abrazo.

— Hola señora Victoria, yo estoy bien y ¿usted?, disculpe por no venir a visitarla, la clases de esta nueva escuela son muy difíciles — me justifico. Ella me toma del brazo y me sienta a su lado.

— Ay, cariño no te preocupes, se lo difícil que puede ser la escuela, a los gemelos le van mal en varias áreas —

— ¡Mamá! — se quejan ambos al unisono. Me río con la conexión que se
cargan ambos.

La cena transcurre con normalidad entre risas familiares, y amigos. Algo
que extrañaba hace tiempo.

A mitad de la cena mi celular vibra, con un nuevo mensaje de un numero desconocido.

Numero desconocido:

Hola, soy Izan este es mi numero.
Sonrío satisfecho, este es el comienzo de todo.

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SoyLuz
2 months ago

¿Qué planeas Diego? Si de todas formas vas a terminar besando a Izan lol

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