Caminos cruzados

allpaleer

Capitulo 7: El juego a comenzado

Izan

(Domingo)

No eh dormido absolutamente nada, estuve toda la noche pensando en los mensajes que tuve con Rocío, y el mensaje extraño que me mando Diego. ¿A que se refería con “el juego”? Algo en mi estómago me dice qué va a hacer algo malo muy malo, en donde el juego seré yo. No se porque pienso de esa manera pero de seguro tengo razón, después de todo Diego es un idiota en potencia. Seguro planea hacerme calzón chino o burlarse de mi cabello lacio, o alguna tontería así. Lo cual no me molesta, osea son maldades pequeñas, grandes es la que me guardo yo. no puedo tomarme nada enserió, tal vez deba de ir al psicólogo y decirle “No paro de ser gracioso ¡ayuda!” Sería chistoso ver la cara del especialista al ver que de verdad no me tomo nada enserió. Lo que me tomo en enserió es mirar mis capítulos de anime hasta el final, y que todos termine como debería. Aunque a veces se muere un personaje que quiero mucho y hago cientos de dibujos en su memoria. Creo que después de todo si necesito un psicólogo, tal vez no un psicólogo un psiquiatra.

Me fui del tema principal.

Diego

Mi enemigo.

Mi primer enemigo.

Y recuerdo que hoy tengo que hacer un trabajo en equipo con el. Joder, ¿Enserió? El destino me ama a no poder más. Estoy seguro de eso. Soy su juguete favorito, no tengo pruebas pero tampoco dudas.

Agarro mi celular y entro al chat de Diego, quedo mirando la pantalla pensando si debo de hablarle primero o esperar a que el mencione algo del trabajo. Tal vez se olvido de que debíamos hacer el trabajo, y por eso me mando ese mensaje extraño. O quizás no quiere hacer el trabajo conmigo por la pelea de ayer. Joder, ¿que voy a hacer si habla del tema? Osea el fue el que se paso de la línea, yo soy un pancito de dios, si no fuera que el tratara así a luz no diría absolutamente nada. Pero trato de manera muy irrespetuosa a su supuesta mejor amiga, por poco la llama “perra” ya para perra su madre. Ok no. No hay que meterse con gente inocente, tal vez la madre es un pan de dios y su hijo le salio quemado por el diablo. Y no estoy siendo racista estoy siendo cincero.

Mientra mil y un pensamientos corren en mi mente me doy cuenta que el contacto de Diego aparece la palabra “escribiendo” lo cual salgo rápidamente del chat antes que note que estaba pensando mil cosas y como mandarle mensajes sobre el trabajo.

Después de esperar unos segundos me llega su mensaje, el cual tardo exactamente 5 minutos antes de entrar.

10:39 A.M

“Nos vemos a las 16:30 en mi casa, para hacer el trabajo, no faltes” ” calle *** ******** *****.

Esperen un minuto, eso queda a tres cuadras de mi casa, vive súper cerca mio, ¿como no lo había visto antes? Tal vez el universo quería que crecieramos un poco antes de cruzarnos y hacernos pelear como gato y perro, de seguro Diego es el perro porque siempre persiguen al gato. Nunca a es al revés, el perro siempre persigue al gato, en este caso Diego siempre persigue a Izan.

Busco los planos del cargador solar, cargo mi celular para tener batería, me baño, me hago mi rutina de “skin care”. Mi piel termina siendo suave como la nalga de un bebé. ¿Alguna vez tocaron la nalga de un bebé? Es super suave, me encantaría tener esa clase de piel en mi cara, aun que cara de culo siempre tengo.

Mi mamá me llama para almorzar, al bajar las escaleras me encuentro con una sopa de pollo con 35° grados de calor afuera. Gracias al cielo prende el aire acondicionado y podemos comer tranquilos, no antes sin quejarme de porque hizo sopa. ¿Cuál es la necesidad de las madres de hacer sopa en los días tan calurosos? ¿Es necesario? ¿No pueden preparar una milanesas, empanadas o una deliciosa pizza? Mínimo un estofado, así no hace tanto calor al comerlo. Pero bueno, madres todas iguales, siento que todas traen la misma configuración, pero creo que no todas las madres se burlan de sus hijos, como la mía lo hace. Pero bueno ese es otro tema.

Al terminar de comer me dirijo a lavar los platos, ya que mi madre no solo parió a un hijo, si no que un lava platos que funciona a los 9 años de nacido, o de tenerlo en casa, sospecho que es la única razón por la cual me tiene en casa todavía. Mis hermanas no lavan nunca los platos, porque algunas lavan el baño, la otra limpia la casa, y la más pequeña debe de ordenar sus juguetes, creo que mi mamá no parió hijos si no productos de limpieza para el hogar, no me quejo, al menos no estoy aplastando el culo como diría mi madre.

Las horas pasan volando y el reloj marca las 16:00 P.M.

 

Subo a mi cuarto a cambiarme esta vez esta lloviendo afuera, por lo cual me pongo un suéter gris, con unos pantalones negros, y mis convers negras. Y ya estoy listo para ir a la casa de Diego, no se porque esto me mantiene nervioso, Así porque ayer peleamos y por poco me mete una piña en el ojo, bueno no directamente en el ojo pero se entiende.

Doy un beso en la mejilla a mi madre y a mis dos hermanas mientras salgo de casa apurado, se me fue la hora volando. Tomo mi bicicleta y voy en camino a la casa de Diego. Al llegar su casa me doy cuenta que es el mismo modelo que la mía, contiene dos pisos y de seguro contiene 4 habitaciones adentro. Toco el timbre de la casa y una señora de aproximadamente la edad de mi madre me habré la puerta.

– hola hijo, ¿que buscas? – pregunta amablemente.

– Hola señora, busco a ¿Diego? Vive aquí verdad – dudo por un momento a que sea realmente su casa.

– Claro, Diego es mi hijo, espera un momento lo llamo – cierra un poco la puerta y grita fuertemente el nombre de su hijo, recibe una respuesta qué no logró escuchar y de la nada el ya está en la puerta.

– Bienvenido Izan, esta es mi casa, por favor quítate los zapatos antes de entrar o mi madre me va a matar – Diego articula tan normalmente que me soprende qué ayer casi me pegara en el ojo derecho.

Le hago caso y me quito mía convers dejando ver mis medias de gatitos color grises, no me avergüenzo son lindas.

– Lindas medias pequeño – habla Diego con una sonrisa de lado.

– gracias, supongo-

Nos adentramos a su casa y la estructura es exactamente a la mía, lo único que cambia es el color de las paredes y la decoración. Lo cual llama mi atención lo poco de colores que hay, las paredes son grises, el suelo es blanco, y los muebles negros, lo único con colores son los utensilios de cocina qué son de un color Lila qué resalta en los tonos grises de estas paredes.

– ¿Bien vamos a mi cuarto o a la cocina? – me pregunta a mi y cuando estoy a punto de responder su madre lo hace por mi

– No, no, no, en la cocina no, mejor vayan a su cuarto, que yo voy a ocupar la cocina porque vienen unas amigas. – demanda la señora de la casa.

– esta bien madre – responde De mala gana.

Así que subimos la escalera y en donde debería de estar mi habitación, esta la de el. Que coincidencia me digo para mi mismo.

Nos adentramos y puedo ver como su cuarto se asemeja a la de un músico en potencia, las paredes blancas, lleno de póster de cantantes de rock, también tiene vinilos colgados en la pared, y una guitarra eléctrica y una criolla en la esquina.

– mi teclado y el piano esta en el primer piso, en la sala de estar –

Asiento con la cabeza. Con que Diego Scalavino es músico, interesante, nuevo dato de el.

– Bien, siéntate en mi cama o en mi silla del escritorio, voy a buscar los materiales que dejé en la mesa de abajo – avisa y le hago caso sentándome en la silla de su escritorio. Doy vueltas en la silla hasta que el llega nuevamente, con una bolsa blanca en mano, que tiene los materiales adentro.

Mientras estamos armando el cargador que funciona con Luz solar, me siento incomodo entonces con toda la confianza del mundo para sentarne en la cama de el. El me mira confundido y me doy cuenta de mi acción.

– Uh perdón, ¿puedo sentarme en tu cama verdad?, es que en la silla me siento incomodo – explico.

– si, no hay problema – este Diego amable me da mala espina. No es el mismo que el que me agarro el cuello, y que por poco le dice “zorra” a su amiga.

Seguimos trabajando, hasta que me agarra calor y me quito el suter quedándome con una musculosa blanca.

Diego, no me quita la mirada de encima con cada movimiento que hago y me siento observando.

– Tengo algo que decirte Izan – dice con una sonrisa un poco tímida en su rostro.

– si, dime que pasa – ato el suéter a mi cintura y el observa cada movimiento echo por mi.

– Perdón, por lo de ayer, lo que pasa es que Luz me gusta… y tu te veías tan cercana a ella que me dio celos.

¡LO SABIA!, sabía que este chico gustaba de Luz se notaba a acá hasta Japón. Era super obvio.

Me hago el sorprendido. Y comprendo la situación.

– Esta bien, no te preocupes, mientras no te pongas como loco otra vez, todo estará bien – el se ríe y asiente satisfecho con mis palabras.

Quedamos en silencio nuevamente hasta que nombro el mensaje extraño que me mando anoche.

– Oye, anoche me mandaste un mensaje… em, no se como interpretarlo, siendo cincero no lo entendí – confieso.

– Oh ese mensaje, no te preocupes no es nada, solo me refería a que te prepares, porque conmigo siempre es un juego – una sonrisa se forma en su rostro opaco.

– ¿Qué clase de juegos te refieres?

– Mmm no se, ¿quieres averiguarlo?

– Tal vez, la curiosidad me esta inundando. – confieso.

Se hacerca a mi y comienza a colocarme las manos en la panza.

– podrías arrepentirte de ser tan curioso – no se en que momento lo tengo tan cerca mio que se me corta el aire. Sus manos en mi cintura generan presión, y de la nada ¡pum!

Me esta haciendo cosquillas.

No paro de reírme y me termino acostando en su cama, el se sube arriba mio y no para de hacerme muchas cosquillas.

– ¡Ya JAJAJAJA!, ¡alto! – suplico

– No voy a parar, ¿quien era el que tenia curiosidad? –

En un intento de safarme de las cosquillas intento también hacerle, entonces me agarra de las muñecas y las sujeta colocándole cerca de mi cabeza, ahora nuestras respiraciones chocan, y mi respiración acelerada choca con la suya. De la nada puedo sentir el ambiente tenso. Y no puedo evitar verle los labios. No me percato que lo estoy haciendo hasta que el también observa los míos con intensidad. Diego se hacerca un poco más a mi boca pero en vez de dirigirse a mis labios se va a mi oído y susurra.

– ¿Ya te quedo claro que tipo de juegos podemos llegar a jugar?

Me observa con sus ojos oscurecidos y una pizca de un brillo desconocido se instala en ellos. Asiento lentamente.

El se baja de encima mio, y puedo sentir como mi corazón golpea locamente mi pecho. Lo ignoro por completo, de seguro es por las cosquillas.

– No me esperaba ese tipo de juegos, pero debo de admitir que me gusto –

-¿Qué? ¿te gusto que este encima tuyo? – pregunta y me quedo sin aire otra vez. ¿Cómo se atreve a decir una cosa como esa como si nada?

Mis mejillas se pintan de carmesí y es inevitable verlo a los ojos.

– ¿Puedes dejar de decir cosas tan gays? Me siento incomodo – sugiero.

– Esta bien, solo estaba bromeando contigo, pequeño – me toca la barbilla y quedo encantado con su toque.

¿Que rayos me esta pasando?

¿que rayos acaba de ocurrir?

Ignoramos lo que acaba de pasar y terminamos el cargador.

Su mamá nos trae leche con galletas de chocolate qué cocino y estaban deliciosas.

Hablamos de todo un poco con Diego, y al final del día no es un mal tipo al parecer.

Se hace la hora de regresar a casa, Diego me despide y lo saludo con la mano mientras monto mi bicicleta y me alejo de su casa para ir a la mía.

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