Capítulo 1 : Un accidente
Rosé
“— Hola soy Roseanne tengo 27 años y el amor de mi vida me acaba de pedir matrimonio aquí en París. ¡AAAAAH! No puedo creer que me voy a casar. “
— Amor, ¿están listos tus equipajes? — Matthew interrumpe el video que estoy viendo de cuando el me pidió matrimonio.
Después de un largo año al fin será nuestra boda, ¡En Las Vegas! ¿Pueden creerlo? Es el lugar de la locura y es perfecto para mi despedida de soltera, es lo que más deseo en esta vida, casarme en las Vegas, en el hotel más lujoso que admiraba de pequeña. “Hotel eclipse” de la renombrada Familia Kim. Estaba emocionada de conocer a gente nueva y incluso conocer a la nueva dueña del hotel y espero poder ser mejores amigas tanto como lo eh soñado de pequeña.
De pequeña veía revistas en donde salía el renombrado hotel, en donde describían a la nueva heredera “Kim Jisoo” la menor de sus hermanos. ¿Por qué la menor? Pues ella tan solo con 8 años podía resolver problemas del hotel, es más, sabía administración desde pequeña, esa niña siempre asido mi gran admiración, y saber que ahora la voy a conocer y verla en mi boda me emociona más que mi propia fiesta. Y a entrar en detalles es muy bonita, tanto que la marca de lujo “Dior” la a contratado como la embajadora global. Es mi ídolo, mi modelo a seguir.
— Amor, ¿Estás allí? — el chico rubio sacude su mano delante de mí ojos, parpadeo un par de veces y me encuentro con sus ojos aceitunados, ese color verde que tanto me encanta.
— Si amor, estoy aquí. — Rio avergonzada de quedarme atrapada en mis pensamientos mientras el video transcurre de fondo. Desde que me pidió matrimonio voy por la vida grabando cada pequeño detalle para mostrarle a mis futuros hijos lo feliz que soy con su padre desde siempre. — ¿Qué me dijiste? — Preguntó sentándome en la cama.
— Si tus maletas están listas. — su voz sale con un poco de impaciencia, en cuatro horas salimos de viaje directo a las Vegas por lo cual entiendo su impaciencia.
— ¡Ah si! Están listas, yo estoy lista — es inevitable no estar feliz mi sueño esta a dos meses de cumplirse y soy la más feliz del mundo.
— Bien, bajemos a cenar y vamos directo al aeropuerto. — ordena y asiento con una sonrisa en el rostro. Salgo de mi cama y me voy a poner un poco de ropa, ya que una camisa no es lo suficiente para taparme por completo, es más aun se ven mis bragas rojas debajo de la camisa blanca.
Mi closet esta lleno de ropa. Pero ya tengo el oufit perfecto para esta ocasión.
Un top negro con encajes en la parte de arriba y tirantes, un Jean celeste unas tallas más grande que la que usualmente suelo usar, y por último una campera gris de mi prometido, unas medias y zapatillas Adidas. Después de terminar mi oufit bajo a almorzar antes de salir para el aeropuerto.
— Ramen a la Naruto. — sonríe mi prometido con el plato en su mano. Al sentir el aroma en mis fosas nasales mi panza hace ruido indicando que tengo hambre a no poder más, en todo el día no eh probado ni un bocado de comida para mantenerme en forma.
Mi esposo me sirve un poco de ramen para cenar.
— Espero disfrutes la cena, enseguida debemos de irnos. — Asiento y comienzo a probar la comida deliciosa y en media hora termino de comer todo el plato e incluso el postre. Así que nos montamos en el auto y Román nos lleva al aeropuerto. Por cierto Román es nuestro chófer personal que también viajará con nosotros.
En el aeropuerto la cantidad de personas es impresionantes pero nosotros tomamos otro avión. Un avión privado solo para los tres, nos acomodamos cada uno en nuestro asiento y no puedo evitar tomar el brazo de Matthew para luego mirar por la ventana sin dejar de tocarlo, es un sueño echo realidad.
En las Vegas:
Bajamos en el aeropuerto a la mañana siguiente. El aire huele diferente, una mezcla de alcohol y diversión. Algo que me anda faltando desde hace unos días incluso puedo decir que meses, pero acá estamos dispuestos a disfrutar estos dos meses en este lugar.
Ya tenemos el lugar donde se celebrará la boda, y donde dormirán los invitados. Solo falta la compra del vestido, el traje de Matthew y los suveniles de recuerdos de nuestra boda. Decidí, comprar el vestido aquí en las Vegas, para ser única y diferente, tal como me gusta serlo. Llegamos al hotel y la entrada no me deja de sorprender, tiene ventanales de vidrio gigantes, puertas giratorias, y una gran recepción, en donde nos atienden amablemente. Mi esposo pide hablar con la señorita Kim, pero la recepcionista dice que esta en plena reunión. Por lo cual nos dignamos solamente a ir directo a nuestra habitación a descansar.
La habitación que nos toca es la 443, en el quito piso, me hacerco al balcón y el aire es fresco, y la vista es impresionante, dejando ver una fueste de agua, un jardín de rosas rojas en donde se celebrará la boda. Todo es perfecto hasta la vista del hotel.
Matthew se acuesta a dormir al terminar de desempacar, por otra parte yo intento dormir a su lado, pero el echo de que estamos en un lugar nuevo que siempre quise conocer no me deja conciliar el sueño, por eso decido levantarme de la cama y recorrer el hotel por mi cuenta.
El pasillo es largo, hay muchas habitaciones iguales a la nuestra, lo único que cambia es la ubicación y el número.
Bajo al último piso donde se encuentra el casino del hotel. Es un lugar con luces cálidas, la gente viste elegante y a pesar de ser temprano por la mañana el lugar está lleno de gente millonaria dispuesta a apostar todo dentro de este lugar. Paseo por la zona y subo al segundo piso del casino donde me encuentro dos grandes puertas dando la entrada a un nuevo espacio. La curiosidad me mata, así que golpeo, como no me atiende nadie entro sin más.
Me sorprende, es una biblioteca al rededor, al final de la habitación hay un ventanal y también un escritorio, algo en mi interior me dice qué no debería de estar aquí. Cuando me doy la vuelta para irme choco con una persona que esta entrando al lugar.
— Oh disculpa. —me froto la cabeza ya que había chocado con la cabeza de esta misteriosa persona.
— No pasa nada. — Una dulce voz llega a mis oídos, al levantar el rostro me encuntro con unos preciosos ojos café oscuro que me observan con curiosidad.
— ¿Qué haces aquí? Esta prohibido entrar sin tocar —
Mis ojos se abren como platos al darme cuenta a quien tengo al frente. El cabello negro con rulos caen sobre su hombro, trae un vestido negro y unas medias de red, unos zapatos altos del mismo color antes nombrado y una cartera Dior. Y en ese momento caigo en cuenta que estoy adelante de la mismísima Kim Jisoo. Abro la boca al apreciarla en persona, es mucho más hermosa en persona que en fotos.
— E-eh yo… Toque la puerta, pensé que era una sala de juegos, em disculpa. — digo tropensandome con las palabras. No puedo creer que tengo a la dueña del hotel “Eclipse” delante de mis ojos.
— ¿Acaso no sabes leer? — Pregunta alzando una ceja. Arrugó la frente sin saber a que se refiere.
— En la parte de afuera dice un cartel “No pasar” — aclara al darse cuenta que no estaba entendiendo nada de lo que me estaba diciendo.
—Diculpe, no lo vi. —
— Para la próxima presta más atención. — Aconseja y trato de irme, no puedo creer que acabo de dejar una mala impresión a mi Ídolo, este día no puede salir peor.
— Antes que te vayas, dime tu nombre.
¿Para qué necesita mi nombre? ¿Acaso va a denunciarme? Soy muy joven para ir presa, y peor en tener antecedentes criminales. Pienso en un nombre rápidamente.
— Soy Nayeon. — respondo antes de escabullirme por la puerta y por poco salir corriendo al cuarto donde se encuentra Matthew.
Mierda. Ahora que lo pienso mejor si conoce a mi prometido se dará cuenta que no me llamo Nayeon, y que realmente utilice el nombre de mi mejor amiga ¿Porqué simplemente no le dije mi verdadero nombre? Okey, no quería ir presa, pero ¿y si solo quería saberlo? Dios mio, no lo eh pensado muy bien. Siento que voy a enloquecer. Pero mirando el lado bueno acabo de conocer a la señorita Kim, no como hubiera deseado pero algo es algo, mínimo la pude conocer y eso me hace sentir feliz. Voy a la habitación y mi prometido sigue dormido por lo cual no puedo contarle lo sucedido. Para distraerme un poco me meto a bañar, el agua caliente de desliza por mi cuerpo pálido, disfruto del agua tibia, la ducha es lo mejor que hay en el hotel.
El cuarto es grande, en la entrada te da la bienvenida un pequeño pasillo que te conduce a una cama de dos plazas, un televisor, y un balcón con vista al jardín, también, tiene otro balcón que contiene una piscina y un jacuzzi privado. El baño está en una esquina, el baño es grande, con un espejo de un metro sesenta, tiene una bañera y una ducha, todo es malditamente caro y lujoso.
Al terminar de bañarme me coloco un conjunto verde que conforma, un top, una chaqueta pequeña, y una falda ajustaba todo de color verde y con bordes negros.
Al salir del baño me encuntro a Matthew hablando por teléfono, me siento a su lado para escuchar mejor.
— Si, si, me baño y enseguida me encuntro con ella. — cuelga la llamada y corre al baño sin decirme nada.
— ¿Qué acaba de ocurrir?
Después de unos minutos sale del baño luciendo un hermoso traje negro con una corbata verde que combina con sus ojos y mi oufit.
— Supongo que estas lista. — habla mientras se arregla el cabello en el espejo.
— ¿Lista para que? — indago ayudándolo a colocarse la corbata qué está un poco floja.
— La señorita Kim quiere conocernos.
Esperen un minuto… Miro horrorizada al espejo. No puede ser, me encontraré otra vez con la señorita Kim, y sabrá que no me llamo como ella piensa, y que entre en su lugar privado sin permiso. ¡Va a querer colgarme! Mierda. Debo de escapar de esta.
— Pero amor, estoy cansada, prefiero quedarme a dormir. — el me mira fijamente y bufa
— No me digas, vas a poder dormir después, ahora debemos de ir a conocer a la dueña del hotel, no hay tiempo, colócate tus zapatos y vamos — exige y no puedo negarme, me a dado una solución a lo que no debía de tenerlo.
Así que así me ven, colocandome los zapatos y con mal humor seguir a mi prometido de mala gana. En otra ocasión estaría saltando de alegría, pero ahora me quiero esconder debajo de una piedra, respiro profundo, y me preparo para lo que va a venir.
Subimos al último piso, en donde le pertenece a la pelinegra. Y una gran puerta nos recibe. Tocamos el timbre y ella es la que me habré.
— Oh ustedes deben de ser la pareja que se va a casar. — Es lo primero que dice, ni un “hola”, ni un “mucho gusto”, sino directo al grano.
— Si, somos notros un gusto, mi nombre es Matthew miller y ella es Roseanne Park. — nos presenta y la sonrisa de Kim cambia a una confundida.
— ¿No eras que te llamabas Nayeon? — pregunta dirigiéndose a mi persona.
— ¿Qué se conocen? —
— No. — respondo
— Si. — responde.
Matthew pone su típica cara cuando no entiende lo que está pasando.
— Si nos conocimos esta mañana, pero como estaba apurada me confundí de nombre, luego me regañe por eso. — explico. Kim parece que lo entiende así que no dice más nada.
— Oh entiendo, así que ya conoce a mi prometida. — toma de mi brazo.
— Si. — me observa de arriba a abajo y agrega — Muy bonita. — el rubor se apodera de mis mejillas. La mismísima Kim Jisoo me dijo bonita. Es un gran logro.
Jisoo nos hace pasar y organizan la fecha de la boda, más los arreglos y que ese día el hotel estará completamente reservado para nosotros dos. En todo ese rato la señorita Kim no deja de observarme, tanto que me siento un poco tímida. Firman un contrato nos estrechamos las manos y el trato esta echo.
Al regresar a la habitación no puedo parar de pensar en sus ojos observándome, como si fuera el metal y ella el imán. Algo muy extraño, pero no me quejo, tal vez sentía curiosidad de porque le había mentido sobre mi nombre o porque me había “confundido”, ¿Quién se equivoca en su nombre? Dios mio que vergüenza