Capitulo 9: La culpa la tiene el alcohol
(Luz)
(Martes)
son las tres de la mañana y seguimos viendo una serie con Leira mientras ella toma vino en una copa, es la segunda botella que esta tomando y ya comienza a hacerle efecto, comienza a reírse de cosas sin gracia y comienza a acariciarme la pierna, si sigue de esta manera enseguida la mandare a dormir.
Seguimos viendo el ultimo episodio antes de ir a dormir y Leira comienza a ponerse un poco molesta.
— Estoy enojada contigo — dice mientras se acuesta en mi cama y deja de estar sentada en ella.
— ¿y eso por qué? — pregunto arropándola y acostándome a su lado.
— porque tú no me ves con los mismos ojos que yo te veo a ti — comienza a explicarse.
— ¿y esas son suficientes razones para enojarse conmigo?
— Si, solo hablas de lo lindo que es Izan y las cosas que tienen en común.
— Solo dije que me gusta su personalidad tímida, y como es de lindo conmigo, y bueno… si es lindo, hiper lindo a decir verdad. — le respondo tapándome un poco por el frío que hace por el aire acondicionado.
— Ves, solo tienes ojos para ellos, nunca para mi —
— ¿Qué rayos dices? Eres mi mejor amiga, siempre te tendré un afecto muy grande.
— Pero yo no quiero que me veas con esos ojos.
— entonces ¿con que ojos quieres que te vea si solo tengo estos?
— Ves… no lo entiendes — me dice frunciendo el ceño. Sus mejillas están rojas y sus ojos se encuentran semis cerrados.
— Si no lo entiendo entonces explícamelo — sugiero.
— No lo vas a entender aunque pase horas tratando de explícatelo. —
— Entonces demuéstramelo con acciones o ejemplos — doy una idea, veo como los ojos de Leira se abren por completos y me miran fijamente, con un brillo que jamas vi en ellos, de repente guía su mirada a mis labios y susurra.
— No sabes cuanto te amo … — y vuelve a verme en los ojos.
— Yo tambien te amo, aunque a veces te cueste demostrarlo.
Leira me observa por unos segundos, desvía la mirada y pregunta.
— ¿Quieres que te demuestre ahora como te amo? — pregunta con mucho cuidado, y vuelve a mirarme a los ojos, sus ojos color café se asemejan mas a una miel oscura y espesa, el brillo que tienen me hace pensar en que si sus ojos fueran una comida sabrían a dulce, a miel de abeja.
— Si… si quiero que me demuestres como me amas — mis ojos se dirigen por accidente a sus labios e inconscientemente me acerco un poco mas, nuestras respiraciones se sincronizan, y puedo sentir el aire caliente de la respiración de Leira chocando con mis nariz.
— Ya que tu quieres … — me sostiene la mejilla y comienza a darme muchos besos por todo el rostro, con tanta delicadeza que hace latir mi corazón con fuerza, de la nada se detiene y me observa fijamente. — Lo que voy a hacer no tiene culpa del alcohol soy yo misma expresando cuanto te amo — cuando pienso que me va a seguir dando besos por todo el rostro, agarra mis mejillas y me besa, me besa en la boca. Quedo en shock por su acción pero luego sus labios dulces por el vino me encantan y sigo el ritmo del beso, me sigue besando con lentitud, como nunca me han besado, es mi primer beso, y es lo mejor que llegue a sentir. Pongo mi mano izquierda en su cuello y la acerco aun mas, el beso de intensifica tanto que mi corazón amenaza de salir de mi pecho, nuestras leguas se chocan y se acarician entre ellas. Leira me atrae hacia ella y logra subirme arriba suyo. Paro el beso por la sorpresa, Leira sonríe con los ojos cerrados y ya quiero volver a besarla, así que esta vez soy yo quien la besa, Leira comienza a bajar las manos y llega al borde de mi pijama, paramos el beso y nos miramos con una mirada cómplice, nuestra mirada dice mas que mil palabras, por lo cual con solo verla le doy permiso de hacer lo que quiera conmigo.
Me quita la camisa dejandome los pechos libres, me besa el cuello y se siente de maravilla. Me sostiene la cintura y me da la vuelta, ahora es ella quien esta arriba mio, me sigue besando y baja hasta el obligo, y ahí me doy cuenta que no quiero que pare nunca mas.
(…)
estoy desnuda en los brazos de Leira, su respiración antes acelerada ahora se encuentra tranquila sus ojos se encuentran cerrados y es la tranquilidad que necesito. Pienso en todo lo que hicimos, como me dio mi primer beso por sorpresa, como seguí el segundo, cómo me beso el cuello, como me quito la pijama, como nos dimos permisos con la mirada, como nos probamos mutuamente. Y de la nada todo parece irreal, como si nada de esto hubiera pasado y solo sea parte de un grandioso sueño que no quiero despertar jamas. Quiero que mañana se despierte y se dé cuenta que solo me dio mi primer beso y el segundo y todos los que nos dimos, que no solo beso mi cuello sino que todo mi cuerpo, que sepa que ahora le pertenezco a ella, que nos entregamos mutuamente, y se siente lo mejor posible. Ahora me cuestiono que va a pasar con nuestra amistad, ¿se ira todo a la mierda? ¿ahora seremos novias? Ya no veo la hora de despertarme y saber la respuesta.
Me pongo a pensar como mi mejor amiga se peleo con toda su familia solo por ser genero fluido y sentir atracción por dos géneros, cuando llego a mi casa con los ojos llorosos y el cuerpo lleno de moretones, me sorprendió verla así, y supe que nadie merece ser mal tratado por amar a una persona, sea del género que sea, nadie merece tal maltrato. Recuerdo cuando mi padre le asigno un cuarto alado mio para estar cuando me necesite, como comenzamos a desempacar y a decorar el cuarto con los gustos de ella. Cómo mi padre le dice hija, y mi madre tambien, el cariño enorme que le tenemos, como paso a mi hermana a esto… ¿ahora que pasará? ¿Qué querrá ella? Me pregunto muchas cosas que no se si mañana tenga respuesta. Se que hay que darle espacio pero le entregue mi cuerpo, y espero nunca se olvide de ello, no espero nada, pero anhelo que ella me ame como tanto como yo a ella, aunque me diera cuenta recién , y no se que pasará mañana pero debo de estar lista para cualquier cosa que suceda, se que ambas podremos afrontarlo juntas, como siempre.
(a la mañana siguiente)
abro los ojos y veo que Leira no esta acostada conmigo, me miro el cuerpo y estoy vestida con mi pijama, de la nada tengo recuerdos de anoche y el rubor llega a mis mejillas. ¿cómo es posible que hiciera todo eso estando sobria?
Me levanto de la cama buscando a Leira, necesito saber si se acuerda, sabiendo que ayer se tomo dos botellas de vino sola me pregunto si fue consiente de todo lo que hicimos.
Reviso su cuarto y no esta, reviso su baño y tampoco esta, bajo al primer piso y la busco en todas partes y no esta. Salgo al patio y en el borde de la piscina se encuentra sentada Leira con su traje de baño, que consta en un sostén de color amarillo y la braga del mismo color.
— ¡Leira! — exclamo y corro hacia ella. Ella se gira y me ve con una ceja enarcada.
— ¿qué sucede? — pregunta al estar junto a ella.
— tengo que hablar contigo de algo importante. — digo mientras trato de recuperar un poco de aire.
— ¿Esta bien? — se corre un poco para que yo ponga los pies en el agua así como ella.
— ¿Te acuerdas lo que paso anoche?. — esta es la pregunta que definirá todo.
— ¿se supone que me debo de acordar de algo? — pregunta confundida.
— ¿enserio no recuerdas nada? Dime ¿qué recuerdas de anoche? — indago.
— Bien lo que recuerdo, es que estábamos viendo los especiales de “la casa búho” y bueno en el ultimo episodio me dio sueño y me quede dormida al parecer —
— ¡estabas tomando vino y no te acuerdas de nada! ¿¡es enserio!? — exclamo enojada, después de todo lo que hicimos no se acuerda de nada.
— Leira… — nombro su nombre y me callo, no se si es correcto que le diga lo que ocurrió ¿y si se arrepiente? No lo soportaría. Así que le pregunto lo seguro.
— ¿cómo despertaste hoy? — pregunto.
— pues bien — responde aun con esa cara que hace cuando no sabe de lo que estoy hablando.
— No me refiero a eso, pregunto con que ropa te levantaste hoy — aclaro.
— Mmm, con ropa interior, me pareció muy extraño, y eso te iba a preguntar, ¿a la noche tenías calor? Estabas desnuda cuando te levantaste.
Dios mio ¿cómo es posible que no se acuerde? Me da ganas de llorar, no debí de entrar mi cuerpo sabiendo que ella estaba ebria y no se encontraba en sus cinco sentidos.
Suelto un sollozo, no soporto la idea que ella no se acuerde, no soporto la idea de que tal vez si le cuento se arrepienta de a verlo echo conmigo, me da mucho miedo de escuchar palabras que no quiero oír.
Leira se preocupa por el sollozo y me abraza y comienza a interrogarme de que me sucede y porque ando tan sensible y porque le hice todas esas preguntas extrañas.
Pero a mi me duele que ella no se acuerde de nada, no solo me duele me arde como si lo que paso no importara. Me duele el corazón y todo el cuerpo. Tiemblo un poco y Leira me sienta en el suelo mientras me bombardea de preguntas pero yo no escucho, no me puedo sacar de la mente que ella no se acuerde de nada, que tal vez no fue lo suficientemente importante para que se acuerde, y eso quema, quema como un fuego abrazador en mi corazón, y no es de excitación como anoche si no de tristeza, de decepción.
— Rocío responde ¿Qué te sucede? ¿estás bien? — esta vez si logro escuchar pero no quiero responder, pero me obligo a hacerlo.
— Estoy bien, y no me sucede nada, ¿puedes dejar de tocarme? — quito su mano de mi cuerpo y me siento una tonta, una completa tonta.
— Ya, esta bien. — dice extrañada, y la entiendo ¿quien comprendería mi repentino cambio de comportamiento si no supiera el contexto?
— perdóname si hice algo tonto o algo que no haría normalmente, fue el alcohol en mi sangre —
— ¿Así que la culpa la tiene el alcohol? — digo en un hilo de voz.
— Si así es no te preocupes, si dije o hice algo tonto lo siento, no era mi intención.
Sin responder nada me levanto del suelo y me voy, Leira grita mi nombre pero no es capaz de salir tras mio, mis ojos se llenan de lagrimas y la palabra que da vueltas mi mente es “es culpa del alcohol” por culpa del alcohol di mi primer beso, por culpa del alcohol entregue mi cuerpo, ¿y lo peor de todo? Es que ella no se acuerda de nada, y eso me quema, me arde. Que no lo recuerde me duele mas que nada. Tal vez si le dijera recordaría pero ¿y si se arrepiente?
Eso me dolería aun mas, así que espero solamente que se acuerde con el tiempo y ver que sucede.
Me da miedo quedarme sin mejor amiga, me da miedo quedarme sola, me da miedo que todo lo que paso anoche si sea solo culpa del alcohol, no se con quien acudir a contarle mi desgracia, aunque lo haya disfrutado, siento que tengo que contarle a alguien, en la mente se me viene Támara pero no se como se lo tomaría por lo cual la descarto automáticamente.
Izan.
Debo de contarle a Izan.
Corro a mi habitación y agarro mi celular y le mando un mensaje a izan, preguntando como esta, que tal va su día, entre otras cosas irrelevantes.
09:12 AM
R ” Izan, no se como contarte esto sin que me veas con otros ojos, tengo miedo, mucho miedo, y siento un dolor horrible en el pecho”
I ” ¿Qué ocurrió Luz sabes que puedes contarme lo que sea, tu secreto estará a salvo conmigo”
R ” pues…”
” ayer mientras Leira estaba embriagada me beso, y no solo eso… pasaron cosas no quiero entrar en detalles”
I “¡espera qué! ¿y Leira no se acuerda? Debe de ser horrible.
Seguimos hablando por un buen rato e Izan me da la razón, no debo de contarle nada a Leira hasta que ella sola se acuerde, solo por precaución. No quiero salir lastimada ni presionar a Leira de que se haga responsable de lo que hizo. Solo espero que cuando se acuerde no se ponga de malas por no a verle contado, después de todo tengo mucho miedo, de perderla, de perder nuestra amistad solo porque paso eso, espero no suceda nada malo.
Agradezco a Izan por escucharme y darme consejos, al parecer es un buen amigo. Y me ayudo bastante y me dijo que no me preocupará que pase lo que pase no tengo la culpa y eso me mantiene aliviada.
En todo el día trato de evitar a Leira de no hablar mucho con ella y no necesitarla, en cualquier momento podría recordar y me da miedo ver su reacción.
A la tarde pregunto a mis papás si puedo ir a la casa de Támara yo sola, a lo cual dicen que si, así me distraigo todo el día.
Al llegar a casa de Támara ella nota que algo no anda bien conmigo, así que me interroga como si fuera policía y no me queda otra opción que contarle lo sucedido, para mi sorpresa se lo tomo muy bien, y me dio un par de consejos. Y el primero es “que haga lo que el corazón me dicte” y lo que me dicta ahora es que guarde silencio, por el miedo mas que nada.