Capítulo 2 : Un beso
Jisoo
Desperté en mi habitación con dolor de cabeza, sin saber que había pasado exactamente, al mirar alado mio veo una cabellera castaña e inmediatamente se quien es, Jennie. ¡Oh por dios! ¿Qué había ocurrido?. Miro más allá de las sábanas y ambas traemos un pijama, ella de color celeste y yo de color Lila. ¿Pero que había ocurrido? Trato de hacer memoria mientras me levanto de la cama a hacer mi rutina de la mañana. Recuerdo que Jennie vino a visitarme con alcohol en sus manos, se sentía decepcionada al entrarse qué Kai (su novio de hace 1 año) le estaba siendo infiel con su mejor amigo, exacto el término siendo gay, y para ocultarlo salía con Jennie, como lo había imaginado Kai era demasiado perfecto para ser normal, no me refiero a que ser gay es antinatural es más me refiero a que el parecía el hombre perfecto sacado de un libro de fantasía, exacto en ese típico libro en donde los chicos son perfectos y educados, los cuales se preocupan por sus novias y le regalan de todo.
Yo siempre tuve mis sospechas, desde la manera en la que dirijia a Jennie y que no quería tener recuentros sexuales con ella, a lo cual era raro ya que a Jennie le encanta tener ese contacto íntimo. Pero bueno volviendo al tema comenzamos a tomar y ella a llorar, luego a reír y llorar otra vez, había desperdiciado un hermoso año de su vida con un hombre gay, pero ¿qué le podía hacer? Solo era un hombre con miedo, a ser descubierto y juzgado, eso no justifica el a ver mentido a mi mejor amiga durante tanto tiempo, pero bueno, el al parecer no encontró otra opción. Después de eso no tengo recuerdos, al mirar a mi espejo me encuntro con un moretón en la pierna, y la pregunta de cómo me lo había echo aparece en mi mente. Me siento en el sofá luego de terminar mi rutina, recuerdo a ver salido de mi cuarto ebria buscando a la rubia que había hablado por la mañana. ¿Para qué la iba a buscar? Que vergüenza, recuerdo a ver tocado la puerta de su habitación hasta que ella abrió y caí en sus brazos pero no tengo más recuerdos de eso, odio beber tanto. Jennie se levanta y me encuentra sentada, recalculando todo lo que había ocurrido.
— Hola, buenos días Jisoo — saluda la castaña bostezando en el proceso.
— Hola, buenos días, ¿Cómo amaneciste? — Preguntó antes de bombardear de preguntas de que había ocurrido anoche.
— Amanecí bien, al parecer no tome demasiado, no me duele la cabeza.
— se sienta a mi lado. Arreglándose el cabello, a pesar de que sigue desarreglada se ve preciosa.
— Hablando de beber anoche, ¿Recuerdas lo que paso conmigo? — golpeo su pierna insistentemente para que me responda rápido, quiero saber que hice con esa rubia de ojos de ensueño.
— Ah, si me acuerdo, te volviste loca, mas que yo— admitió
— eso no importa quiero saber qué fue lo que hice — insisto sin dejar de mover la pierna.
— Dijiste que querías hablar con el amor de tu vida, para saber porque te mintió con su bello nombre, que esa rubia debía de ser tuya, entonces te pregunté si eras tu también gay y me gritaste “Soy más gay que la misma palabra” —
Ya lo recordé…
Después de beber alcohol con Jennie y después que ella dejo de llorar y reírse, me pregunta si son guapos la pareja que se va a casar dentro de 2 meses.
— Son muy guapos, el chico es rubio con ojos verde esmeralda, tiene una novia tallada por los mismos ángeles, con un rubio oxigenado — Río al recordarla, pero no es nada oxigenada le queda precioso. — también tiene unos ojos cafés que parecen más negros, su piel es palida, es mucho más alta que yo, tienes unos labios gruesos y rosados perfectos para besarlos… — Me detengo al decir estas últimas palabras, la analizo, mientras Jennie me mira de forma extrañada.
— ¡OMG! — exclamo — ¡Es el amor de mi vida! — me levanto de la silla y voy corriendo a la entrada.
— ¿Adonde vas? — me grita Jennie cuando sostengo el pomo de la puerta con seguridad.
— A pedir matrimonio a esa hermosura. — y salgo de la puerta.
Bajo unos pisos directo a la habitación 443, en donde golpeo y grito el nombre de Rosé.
— ¡Rosé abre la puerta!, ¡Roseanne!, ¡Nayeon! — cuando digo este último nombre la puerta se abre dejándome ver esa cabellera rubia que tanto deseaba ver.
—¿Señorita Kim? — pregunta con un rostro serio, y cerrando la puerta a sus espaldas. Tiene solo una camisa roja como pijama, y me da envidia de que no esté en mi cuarto.
— ¡Tú! —
— Baja la voz. — Con su mano derecha tapa mi boca y con la izquierda toma de mi cintura y me atrae hacia ella.
— ¿Estás ebria? — dice con una expresión de asombro e intriga.
— Si, Jennie me hizo tomar — confieso bajo sus manos. Me gusta tenerla así de cerca.
— ¿Jennie? — pregunta y yo asiento.
— La estaba consolando, porque tú eres el amor de mi vida — digo arrastrando las palabras.
— Estás muy ebria para saber lo que dices. —
Saca la mano de mi boca, y me toma de la mano decidida a llevarme a mi cuarto.
— Quiero dormir contigo. — me quejo.
— No, no, no, esta mi prometido en la cama, a,hora vas a dormir en tu cuarto. — sentencia y yo hago puchero. — No me vas a convencer con eso. —
Subimos hasta el último piso y me deja en la puerta, golpea un poco fuerte esperando a que Jennie la abra.
— Señorita Kim, descansa. — se despide.
En eso tomo de su mano antes que se vaya y le planto un corto beso en sus labios tan suaves como seda.
— Eso es por traerme a mi habitación, gracias Posie — digo tratando de no quedarme dormida allí parada. Veo como ella me fulmina con la mirada y se va sin decirme nada. Lo demás es historia.
Vuelvo a mis sentidos y me doy cuenta que besé a una persona comprometida. ¡Estoy en serios problemas! Debo de arreglar esto.
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