Capitulo 10: ¿Qué acaba de ocurrir?
(Izan)
(miércoles)
La mañana es tranquila y cada vez falta menos para que comience el otoño, solo faltan 3 días y ya es 21 de Marzo, eso me mantiene emocionado, el otoño es mi estación favorita del año, en donde refresca el ambiente, comienza las lloviznas, y el olor a tierra mojada que es lo mejor de todo, tambien me gusta cuando los arboles cambian de color y luego las hojas caen para en primavera volver a florecer, creo que el proceso del otoño representa la “depresión” o cuando todo muere y se siente mal, y la primavera representa el cambio de sentimiento de negativo a positivo, donde todo vuelve a florecer y a cobrar vida.
Creo que aun no comienza el otoño y las cosas ya están yendo mal para Luz, y me da mucha tristeza lo que me contó, no me dio pena, me dio tristeza oírla tan triste y desesperada sin saber que hacer, lo mejor de todo es que aun tiene a Támara para poder hablar y contarle sus problemas, el miedo que sentía me hizo sentir impotente, sin saber cómo hacerla sentir mejor. Porque de verdad al parecer no hay cura para un corazón roto.
No puedo creer que Leira le hubiera echo eso, agradezco la confianza que tuvo conmigo, y como se lo prometí no le contaré a nadie, ni a Álan. Así mantendré la boca cerrada para poder ayudar a Luz en que nadie se entere lo sucedido. Además me agradeció por decirle que se distraiga en la casa de Támara que después de todo se ve que es una persona comprensible. Solo deseo que todo le vaya bien en la vida de Luz en el comienzo del otoño. Y que en vez de todo marchitarse florezca y crezca para mejor.
Son las 7:30 de la mañana y falta media hora para que comience la clase de música, camino por la cafetería buscando a Álan que debo de estar comprando el desayuno para poder comer, y como predije esta en la fila para comprarse un café con un sanwich de jamón y queso. Cuando voy caminado en dirección a el, choco con un chico un poco mas alto que el y logro echarle el vaso de chocolatada fría .
— ¿¡Qué rayos estás haciendo ?! — exclama y inmediatamente comienzo a pedir disculpas.
— Ay disculpa no te vi — pido perdón y levanto la cabeza para verlo a los ojos y pedir perdón mas decentemente. Y ahí se me borran las ganas de pedir perdón, con quien choque es Diego, que se vaya a la mierda, no le voy a comprar ni mierda después de todo lo que hizo ese pedazo de idiota.— Ah eres tu. — pronuncio decepcionado. — con permiso, no mereces una disculpa de mi parte. — sigo derecho y la ignoro totalmente.
— ¿es enserio Pequeño? ¿no me vas a pagar la bebida? — pregunta alzando la ceja y su voz sale un poco amenazante.
— pequeño lo que te cuelga abajo — respondo y siento que gane la pelea — ¿qué acaso eres tan pobre que no puedes comprarte otro vaso de chocolatada? — el rostro de el se sorprende por mi respuesta y siento que ya gane.
— ¿por qué debería de gastar? si el culpable eres tú.
— ¿Por qué no le dices al profesor Luis que te pague? se nota que haría todo por ti — respondo y sigo derecho y cuando estoy a punto de llegar con Álan, Diego me agarra de la manga de mi suéter.
— oye. — me quejo.
— o me pagas la bebida o veras — amenaza.
— veré que, ¿una mala nota? Que aburrido eres Diego —
el levanta el puño para pegarme en eso llega Álan y detiene el puñetazo.
— ¿Qué rayos te sucede Diego? ¿Quieres que le cuente a tus amigas lo patético que eres? — pregunta, y Diego baja el brazo rendido.
— no hace falta, pero ya verás Izan de lo que soy capaz — amenaza.
— ya, vete de aquí — le corre el grandulón.
Agradezco a Álan por defenderme, aunque sentía que no tenía los huevos bien puestos para pegarme, por que no se anima ni a tocarme un cabello, por que no solo se vera con mi madre, si no con todos nuestros amigos.
Vamos a nuestra clase con el desayuno en mano, Álan tiene técnica y yo música por lo cual al llegar al segundo piso nos separamos. Esta es otra clase que me toca con Diego.
Respiro de mala gana y entro al salón en donde están los instrumentos, Solo estamos Diego y yo.
Diego al verme sonríe de lado y comienza a caminar en mi dirección, luego cruza atrás mio y cierra la puerta a mis espaldas.
— ¡Espera no cierres! — exclamo pero ya la había cerrado.
— ¿por qué? — pregunta.
— Esa es la puerta que no se abre por dentro. — digo suspirando sabiendo que no vamos a poder salir de aquí pronto, falta diez minutos para que comience la clase.
— no te preocupes el profesor enseguida llega y nos abre, o tal vez otro alumno. — trata de tranquilizarme, en eso le llega una notificación en el celular de Diego. El lee fuerte.
— “Ensayo de instrumentos en el campus traer su respectivo instrumento”, creo que si vamos a quedarnos encerrados — termina concluyendo.
al— Manda un mensaje antes que se te vaya el internet. — agarro su teléfono sin permiso y entro al chat de algunos de nuestros compañeros para que nos abran la puerta. —
justo cuando termino de escribir el mensaje se va el internet por lo cual no se puede enviar.
Maldición. Maldigo internamente .
Al parecer nos quedaremos aquí un buen rato por lo cual me siento en el suelo esperando que pase la hora.
— ¿por qué cerraste le puerta?
— por que te estaba por amenazar, pero no tiene sentido ahora.
— Sabes… — reflexiono un poco — pelear no tiene sentido, de primeras ¿por qué lo hacemos?
— Por que eres un idiota que se quiere acercar a Luz con otras intenciones, conozco a los de tu tipo, fingen ser amables solo para meterse con ellas por el cuerpo, ya le a pasado a Luz por suerte no paso a mayores.
— pero yo no la quiero por eso, me gusta Luz, y se que a ti tambien, pero ¡oh vamos! ¿Si tuviera la oportunidad de estar a solas con ella y fuera un idiota no crees que ya me aprovecharía de su inocencia?, ¿no crees que ya debió de pasar algo si yo fuera basura como el idiota que se cruzo con luz?
— No se no estoy seguro, además me llamaste Idiota sin conocerme de verdad, pensé que nos llevábamos bien.
— eso mismo digo, pensé que nos llevábamos bien, ¿ por qué me tratas así ahora? Te dejo pasar si hice algo malo, y hasta ahora si te dije idiota varias veces a tus espaldas, y lo confieso, porque actúas como uno y no me digas que no, siempre me intentas dejar en ridículo, ¿ como no quieres que te llame de esa manera? — se queda callado pensativo, como si acabara de decir la verdad mas grande del mundo. — esta pelea es la mas estúpida del mundo — declaro.
— me cuesta decir esto pero tienes razón, pero debo de decir que no me caes bien y nunca lo harás — levanto las manos en forma de inocencia y acepto esto, yo se en el fondo que el tampoco me caerá bien.
— pero debo de confesarte algo, me gusta como vistes, todo oscuro, con chaquetas de cuero y aunque te vistes como un emo no pareces uno — alago.
— tu tambien te vistes bien, me gusta tu cabello eres lindo — dice y eso me sorprende ¿de verdad soy lindo? — Y tambien eres adorable creo que te va a ir bien con Luz si fuera menos tímido y mas listo —
— ¿Tú crees? —
— claro, yo no hablo por hablar. — y me siento alagado, entonces si tengo chancees con Roci.
Seguimos hablando de todo sentados uno alado del otro.
— pequeño no sabia que hablabas tanto.
— uh perdón a veces no cierro la boca cuando alguien me cae bien.
— ¿te caigo bien?
— No. — miento
— ¿Así? — acerca sus manos a mi panza y se lo que significa.
— No se te ocurra hacerme cosquillas — sentenció.
— ¿de qué estás hablando Izan? — acerca aun amas su mano y me cubro para que no me haga cosquillas.
— vas a ser castigado por intentar mentirme — y comienza a hacerme cosquillas. Comienzo a reír y trato de escapar de sus escurridizas manos, que tocan cada parte en donde tengo cosquillas. Diego se sube mio mientras nos para de hacer cosquillas trato de contraatacar y lo logro ahora soy yo quien esta arriba suyo.
Seguimos peleando y a el le comienza a faltar el aire de tanto reírse al igual que yo, el vuelve a intentar tomar el control pero no lo dejo, ahora soy yo quien coloca sus muñecas cerca de su cabeza.
— ¿Quien es ahora quien disfruta estar debajo mio? — pregunto con la respiración acelerada, nuestros pechos suben y baja con rapidez al mismo ritmo. Entonces en un movimiento ágil me empuja con las piernas y caigo cerca de su rostro a tan solo centímetros de su nariz y boca.
— ¿Qué estas haciendo? — preguntó, el se libera un brazo y me agarra la cintura y me atrae hacia al aun mas, estamos exactamente a dos centímetros de que nuestros labios se toquen, nuestra respiración es agitada, y Diego no para de verme con esos ojos brillantes y las mejillas coloradas, si así esta el no me imagino como debo de estar yo.
Me jala un poco mas de la cintura y me besa con intensidad, primero no respondo y luego continuo el beso desesperadamente. como si lo necesitará para respirar, el me agarra de la espalda con ambos brazos y me da la vuelta ahora estando el encima mio, nos separamos del beso y sus ojos están oscurecidos, y sus mejillas rojas pero rojas, esta vez soy yo quien le agarra del cabello y lo atraigo a mi para besarlo otra vez, esta vez con mucha intensidad, tanto que siento que estoy ardiendo por dentro. El detiene el beso otra vez y me mira lujurioso, entonces toma mi barbilla y me vuelve a besar pero esta vez con lentitud, tanto que siento que sus labios queman junto a los mios, puedo sentir electricidad en nuestros reces de labios. Entonces deja de besarme y baja a mi cuello, se me corta la respiración, es una de las mejores sensaciones que alguien puede llegar a experimentar por primera vez, besa la zona con insistencia y cuando para y observa mi cuello se sorprende.
— ¿espera yo acabo de hacer eso? —
— ¿Qué cosa? ¿ besarme? Pues si — respondo.
— no lo que tienes en tu cuello
— que tengo en mi cuello. — me lo toco y maldigo internamente.
— ¿no me digas que acabas de dejarme morado Diego? — el asiente lentamente y lo quiero matar — Te voy a matar — digo balanceándome por el, me sostiene del cuello y me vuelve a besar.
Siento que si sigue de esta manera me volveré loco por sus besos.
Continuo el beso hasta que siento que la puerta se abre, salgo veloz mente de encima suyo, y me quedo parado. El profesor de Música abre la puerta, sin darnos cuenta el internet había regresado y nuestro compañero le abra avisado al profesor.
— ¿qué hacen los dos acá? — alza la ceja y no tengo ganas de responder solo quiero salir corriendo a contar a Álan lo que acaba de suceder. Pensándolo mejor Álan me va a matar si cuento que bese a Diego, o mejor dicho que nos besamos.
— Sin querer al entrar cerré la puerta y no me acordaba que esta no se abre por dentro, lo siento — se disculpa Diego.
— no importa, largo de aquí enseguida toca el timbre — avisa, yo salgo corriendo y evito hablar con Diego, bajo las escaleras corriendo y me meto en los baños de hombres. Al verme en el espejo veo lo morado que tengo en mi cuello, es un chupón. ¿enserió Diego me hizo esto? ¿cómo rayos voy a explicar a la gente que me paso ahí? Es tan frustrante. Al menos el profesor no nos vio besándonos ¿será que se nota mucho? ¿seré que el profesor lo noto? Tal vez no pero por la manera en la que huí parezco sospechoso. Muy sospechoso.
Como si quisiera esconder algo, tal vez que me parecía lindo Diego, desde que lo vi abajo de aquel árbol de manzana, o la vez que se puso arriba mio, o la otra vez que estaba cantando. Creo que Diego me parece atractivo desde mucho antes que supiera.
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